Currículum de fracasos: concienciar a los niños de que el éxito no es un camino de rosas, sino de superación de obstáculos


Psicología / miércoles, enero 24th, 2018

Con la finalidad de concienciar a los niños ante el fracaso, un profesor de la Universidad de Princeton ha decidido publicar un currículum en el que en lugar de incluir sus éxitos académicos y profesionales publicaba sus fracasos.

Este currículum de fracasos tenía como fin concienciar a sus alumnos de que el éxito no es un camino de rosas, sino de superación de obstáculos.

 

La verdad es que la pregunta de cómo ayudar al niño  superar los fracasos no me resulta extraña.  ¿Cómo ayudar a mi hijo a tener un carácter fuerte? ¿Cómo puedo hacer para que tenga confianza en sí mismo?…o incluso,  ¿Qué puedo hacer para que mi hijo sea indestructible? 

Todo niño va a entrar en contacto con el fracaso en su vida. Un amigo que no le deja un juguete, un amor platónico que no le corresponde o un suspenso en una asignatura son fracasos a los que se va a enfrentar todo niño a lo largo de su vida. A continuación te dejo unas claves para que tus hijos no se sientan fracasados aunque de vez en cuando fracasen en algo.

1. Sé un modelo para él

La capacidad para soportar la frustración y el fracaso es una de las habilidades que en mayor medida se aprende a través de la observación de los padres. Si el hecho de que tus hijos no acaben su cena a tiempo o que desobedezcan de vez en cuando es una drama para ti, ellos aprenderán a vivir los pequeños fracasos en sus vidas como auténticas tragedias. Aprende a asumir tus frustraciones con deportividad y tus hijos serán más resistentes al fracaso.

2. Normaliza el fracaso

La palabra fracaso es fuente de terribilitis; hace de un error un estrépito. Frases como “todo el mundo se equivoca”, “ya aprenderás” o “el próximo día lo harás mejor”, le harán saber que el fracaso no es terrible, sino parte natural de la vida de todas las personas.  Intenta no hacerle sentir mal por sus errores; al fin y al cabo tendrá que sufrir muchos a lo largo de su vida.

3. Enséñale a apreciar sus puntos fuertes

Un error habitual de las personas que se sienten fracasadas es no valorar sus puntos fuertes y reutilizarlos en los siguientes intentos. En todo “fracaso” hay muchas cosas que salieron bien. Ayuda a tus hijos a valorar su esfuerzo, su imaginación, su ilusión así como todos los puntos en los que el intento estuvo cerca del acierto; le servirán para acertar la próxima vez.

4. Ayúdale a aprender de sus errores

A nivel neurológico los éxitos y fracasos sirven para mejorar y ser más eficientes en nuestra vida. Cada vez que tenemos un resultado positivo (éxito) o un resultado negativo (fracaso) esas experiencias se van almacenando en un lugar concreto del cerebro que se llama precúneo y que es muy importante para resolver problemas de manera eficiente.

La forma en la que funciona este mecanismo es la siguiente; cuando el cerebro se enfrenta a un reto busca experiencias similares archivadas en esta base de datos y analiza dos cosas; 1. ¿Qué dio resultado?, 2. ¿Qué no dio resultado? En base a estas dos informaciones el cerebro de tu hijo programa una estrategia más eficaz que la última vez que se enfrentó a un problema similar. Por eso es bueno que el niño recuerde lo que no funcionó en clave de aprendizaje. Para ello hay dos preguntas clave que hago siempre a mis hijos; (1) ¿Qué crees que salió/hiciste mal? y (2) ¿Qué harías distinto la próxima vez?. Una conversación saludable entre una Madre y su hijo de tres años que se acaba de caer del columpio puede ser algo así:

M: “Te has dado un buen tortazo, verdad?

H: “Si….”

M “¿Qué crees que salió mal?”

H: “Me bajé cuando el columpio todavía se movía”

M: ¿Qué harías distinto la próxima vez?”

H: “Esperar a que el columpio esté quieto”

Este esquema básico de conversación se puede aplicar a una caída de un columpio, a un amigo que le quitó el juguete, a un examen suspenso o a una declaración de amor frustrada. En todos los casos su cerebro aprenderá a enfrentarse mejor a este tipo de situaciones si recuerda lo que no funcionó y se plantea nuevas alternativas.

5. Enséñale a levantarse

Hay niños que se vienen arriba frente a los desafíos y otros que se desmotivan ante el primer obstáculo. La diferencia entre unos y otros tiene que ver tanto con la genética (hay un gen en el cromosoma 17 que predispone al abandono) como con lo que tú le enseñes. Si tu hijo tiende a venirse abajo con las dificultades puede ser bueno que le ayudes a afrontar sus miedos y aceptar los desafíos con fortaleza.  Puedes animarle a retomar aquellas actividades que no le salieron bien, acompañarle para que se sienta seguro haciéndolo a tu lado, ayudarle a superar sus miedos paso a paso o poneros objetivos más pequeños o accesibles para él/ella para que vaya cogiendo confianza. Por ejemplo si le da miedo la bici porque se cayó aprendiendo, retomadlo poco a poco, pero retomadlo. A veces un paso tan pequeño como que vuelva a ponerse el casco o que se siente a tocar el timbre de su bici es suficiente para que su voluntad gane la partida al miedo. Con tu ayuda aprenderá que una dificultad no es un fracaso sino solo un obstáculo que superar. Serán muchas las veces que a lo largo de su vida te lo agradecerá.

La confianza es uno de los mejores regalos que puedes hacer a tus hijos. 

Fuente: Alvaro Bilbao.

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