El desayuno insano de los niños españoles


Salud / sábado, enero 27th, 2018

Quién le iba a decir a la nutricionista María Merino, autora del blog Comiendo con María, que un tuit sobre el desayuno de su hijo terminaría haciéndose viral. Bastó con una imagen del niño bajo la frase “Mi hijo no sabe lo que es una galleta. Él es feliz desayunando garbanzos” mencionando a SinAzucar.org, para que las cavernas de Twitter salieran al ataque apelando a lo “triste” de un desayuno sin galletas. A lo triste y a lo insano, porque para muchos, las legumbres aún son sinónimo de obesidad, de cocido madrileño y fabada asturiana o de comilonas propias de Obélix, cuando eso nada tiene que ver con la realidad, como bien llevan años divulgando los expertos en alimentación. Escribía sobre ello en 2015 el nutricionista Juan Revenga en un artículo titulado Legumbres: injustificadas parias de las recomendaciones dietéticas, y que puede servir como ejemplo.

Y es que, aunque muchos no lo puedan o no lo quieran ver, los niños españoles, en general, desayunan mal. Que nos sorprenda a estas alturas que un niño no tome leche con cacao azucarado y galletas como primera comida del día es el más claro síntoma de que nos falta información. No lo digo yo. Lo dicen las cifras de obesidad y los datos acerca del consumo de azúcar porque, como denunciaba el mismo Revenga en otro artículo, precisamente sobre los desayunos, “los niños marchan al colegio habiendo ingresado a partir del desayuno más de la mitad del azúcar máximo que en ningún caso sería recomendable superar en un día”. Silvia Romero, dietista – nutricionista especializada en nutrición infantil, sobrepeso y obesidad, autora del blog Equilibra’t, opina que, en general, los niños españoles desayunan “mal” porque esos desayunos se han industrializado: “Cacao con azúcar, leches de crecimiento, crema de cacao, bollería, zumos comerciales o cereales de desayuno lo convierten en un desayuno pésimo”.

 

Lo corrobora Carlos Casabona, pediatra especializado en alimentación infantil y autor de Tú eliges lo que comes (Paidós, 2016), después de muchos años observando lo que los niños que pasan por su consulta desayunan. Lo contaba en este artículo en su blog sobre cómo hemos normalizado en nuestro día a día un producto insano, y con “nulo interés nutricional”, como son las galletas. “Las familias optan por soluciones rápidas como son lácteos chocolateados, galletas y/o cereales azucarados que la industria ha conseguido colocar en los estantes de pasillos de supermercados ocupando decenas y decenas de metros lineales con envases atractivos para los niños”, explica.

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