¿Sabes que es el síndrome de Heidi? ¿Y el TDN? ¿Solastalgia? Conectividad con la naturaleza


Psicología / lunes, enero 29th, 2018
El 43,5% de los niños y adolescentes de entre 0 y 19 años vive en ciudades de más de 500.000 habitantes (según la publicación de Unicef “Estado mundial de la infancia 2012: Niñas y niños en un mundo urbano“). Las generaciones anteriores solían pasar su infancia jugando en los alrededores de sus casas. Sin embargo, la creciente urbanización en las últimas décadas ha hecho que la mayoría de los niños que viven en países desarrollados como España, pasen poco tiempo en espacios abiertos.
Según Belén Robes, Psicóloga infanto-juvenil de Afectiva Escuela de Desarrollo Emocional y Social, “es cierto que anteriormente existía un mayor contacto con la naturaleza, debido a que había más personas viviendo en entornos rurales. Sin embargo, hoy en día hay una tendencia a que las familias tengan un contacto más consciente con la intención de educar a los hijos en valores como la ecología, respeto a los animales o vida y alimentación saludable en los que la naturaleza tiene un papel importante”.

No extraña entonces que en boca de cada vez más gente esté un desorden muy neomilenario: el trastorno por déficit de naturaleza (TDN) o Síndrome de Heidi, una de las enfermedades “psicoterráticas y somaterráticas”, según las bautizó el filósofo australiano Glenn Albrecht.

Aunque no es una condición médica reconocida, la preocupación por sus efectos sobre el bienestar ha estado en la mente de muchos desde principios de este milenio.

Es un síntoma del estilo de vida actual“, dice Ross Cameron del departamento de Paisajismo de la Universidad de Sheffield, Inglaterra.

“Estamos tan conectados a la tecnología moderna y a las cosas que observamos menos el mundo que nos rodea. Irónicamente, es más probable que aprendamos sobre la vida silvestre por un programa de David Attenborough que de un paseo por el bosque”.

Richard Louv, un periodista y autor estadounidense, fue quien acuñó el Trastorno por Déficit de Naturaleza frase en su libro de 2005 “El último niño del bosque“.

Investigó las experiencias de los niños en el pasado y presente y concluyó que hace daño estar tan separados de la naturaleza.

El impacto del libro despertó un enorme interés y llevó a la creación de la fundación de la Red de niños y naturaleza, “una organización sin fines de lucro cuya misión es impulsar el movimiento popular en todo el mundo a reconectar a los niños con la naturaleza”.

 

¿Alguna vez has sentido “solastalgia”?

Quizás sí: la palabra, acuñada por el filósofo Albrecht, es ese sentimiento que te invade cuando notas que tu entorno familiar está cambiando.

Eso que sientes cuando las casas de tu vecindad, que solían albergar familias, se vuelven comercios y oficinas; cuando el bosque en el que jugabas se incendia o pavimentan aquel parque y lo vuelven estacionamiento.

Esa nostalgia por tu hogar que sientes estando todavía en él.

 Albrecht sintió la necesidad de encontrar una palabra para describir la angustia que asociada con cambios en el medioambiente cerca de tu hogar cuando fue contactado para que apoyara una causa en contra de la minería de carbón a cielo abierto.

“La gente me llamaba y la angustia por la amenaza a su identidad y bienestar era palpable“, recuerda.

El término es una fusión de la palabra en latín solacium o consuelo y algia, dolor. Desde que lo propuso, empezó a ser usado no sólo por académicos, sino por psicólogos clínicos y los encargados de política sanitaria en Australia.

Y más allá: el término le dio nombre, por ejemplo, a lo que padecen los damnificados por desastres naturales, así que le es útil en investigaciones como las de los efectos de los incendios en California.

Cómo recuperar el contacto con la naturaleza en los niños

Los niños urbanitas se pasan todo el curso escolar entre las paredes de las aulas.  Aunque se aprovechen las épocas de vacaciones para apuntarlos a campamentos en la naturaleza, desde la familia nos tenemos que hacer responsables de la necesidad de pasar tiempo en entornos naturales. El contacto con la naturaleza debe ser lo más espontáneo posible y fomentar el juego desestructurado al aire libre. Descubre los cuentos creados para amar un poquito más a la naturaleza pinchando aquí. 

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