Tres cuentos feministas: dos recomendaciones y una polémica


Psicología / sábado, enero 27th, 2018

¿Hay cuentos feministas? ¿Debe ser la literatura infantil feminista? No me gustan los libros infantiles que rezuman valores morales hasta el punto de que estos adquieren mucha más importancia en el texto que el hecho literario en sí mismo. La literatura debería ser ante todo literaria. Ojalá las personas en general, y los creadores culturales en particular, fuéramos más feministas. Más feministas, más tolerantes, más críticos… Ojalá las niñas y los niños tuvieran referentes que escaparan de las coordenadas del sujeto universal típicamente masculino, blanco y heterosexual. Y sí la literatura debería ser un caldo de cultivo para que este espíritu crítico fuera capaz de desarrollarse de manera subversiva y contestataria. Pero ello no debería suceder a costa de la literatura en sí misma. No todo vale.

Mi post de hoy huele a polémica. No sé si quiero o no quiero equivocarme. De la polémica también surge la crítica y, como digo, la crítica es positiva. Así que vamos allá.

He seleccionado tres cuentos infantiles con tintes feministas. Algunos explícitos, y otros muy contenidos. Y después de revisarlos me doy cuenta de que, efectivamente, no todo vale. Como descubriréis en seguida, uno de ellos no me ha gustado en absoluto. Pero al menos esta decepción me ha hecho reflexionar sobre lo que espero y lo que no espero de un libro dirigido para niños. La controversia está servida.

 

Las sirenas de Belpescão

Cuentos feministas

Las sirenas de Belpescão de la francesa Magali Le Huche (Editorial Flamboyant) no es un cuento feminista. Es un cuento con una trama costumbrista adornada con toques mágicos que nos transporta a una cálida ciudad pesquera del Mediterráneao. A mí me gusta pensar en Portugal cuando me zambullo en sus ilustraciones. Pero supongo que cada cual tendrá sus preferencias.

Pero como digo, no es un cuento feminista. Ni tiene por qué. Lo que sí es es un cuento que, leído desde un prisma feminista, esconde elementos muy positivos. Para empezar las protagonistas son mujeres con voz propia. Y muy literalmente, puesto que son aspirantes a sirenas. Nada tienen que ver con las clásicas princesas de cuento. Además deciden tomar el control sobre sus vidas y desligarse de la influencia de sus maridos. No son mujeres escandalosamente subversivas. Son revolucionarias a la manera tímida y modesta de las pequeñas revoluciones cotidianas. Se revelan desde el lugar que ocupan en el mundo, tratando de transformar su propia realidad.

Cuentos feministas

Si hay un elemento «feminista» que me gusta particularmente de este cuento es que pone en valor la «escucha» intergeneracional. La narración se desarrolla en dos niveles: por un lado, encontramos la voz del narrador principal omnisciente y, por otro lado, la de tres ancianas que aparecen como las auténticas depositarias de la historia original. Al final del cuento se incita al lector a dirigirse directamente a las tres mujeres, la fuente original del relato. Se nos pide que escuchemos su voz.

La alusión a la necesidad de escuchar a las mujeres es casi una premisa de la crítica feminista. Ellas han sido las guardianas de la tradición oral.  Son ellas las depositarias de las grandes historias que vertebran nuestro pasado. Escuchémoslas.

Las sirenas de Belpescão es un bello cuento que dirige su atención hacia la oralidad y hacia su carácter marcadamente femenino. Y lo hace sin caer en la demagogia, sin acudir a la pedagogía explícita, poniendo en valor la literatura infantil como género específico.

 

Amelia Earhart

Cuentos feministas

El relato de Amelia Earhart escrito por Isabel Sánchez Vergara e ilustrado por Mariadiamantes, pertenece a la colección Pequeña&GRANDE publicada por Alba Editorial. En ella se recogen cuentos sobre distintas mujeres de la historia. A diferencia del libro anterior, este sí tiene una inclinación explícitamente feminista. La intención de toda la serie es evidente: que los niños y niñas puedan interesarse por la vida de algunas mujeres que hicieron cosas extraordinarias. Aunque yo solo puedo hablar del libro de Amelia Earhart, que es el que tenemos en casa, la serie incluye títulos como Frida KahloGloria FuertesJane AustenAda Lovelace, etc.

Cuentos feministas

El cuento me gusta porque en ningún momento pierde de vista ni a su público, ni su vocación literaria. Además, huye radicalmente de didactismos baratos. Su función pedagógica es estructural. Poner sobre la mesa de novedades de infantil un libro sobre Amelia Earhart ya tiene fuerza más que suficiente como para que cualquier otra estrategia moralista esté de más. Así pues, el cuento se limita a trazar de una forma clara, concisa y brillante algunos aspectos significativos de la vida de la histórica aviadora. Está además narrado en verso, lo que siempre es un plus en los libros infantiles. Las ilustraciones son fabulosas, por lo que considero todo el libro un acierto de principio a fin.

 

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes

Cuentos feministas

A estas alturas ya habréis llegado a la conclusión de que el libro que me ha decepcionado ha sido el de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes. Creo que esta va a ser la única crítica negativa de este libro en todo internet (si alguien tiene noticias de otra oveja negra, por favor, que me lo haga saber). Tengo un poco de miedo.

Tenía muchas ganas de leer este libro en casa. Lo he visto en todas partes durante los últimos dos meses y siempre bien valorado. La campaña de marketing que ha acompañado a su publicación ha sido un éxito rotundo, no cabe duda. En un año en el que el feminismo ha hecho una demostración de fuerza sin precedentes, este volumen venía a reivindicarse como el libro de cabecera para nuestras niñas.

Y yo he picado. Y es que, sí, la edición es preciosa y el trabajo colectivo que hay detrás de la publicación es encomiable. Pero el resultado no me convence en absoluto.

Quizás habría que empezar diciendo que lo que hay en este libro no son cuentos. El juego retórico que lleva a las autoras a llamar cuentos a lo que en realidad son notas biográficas se entiende, pero puede llamar a la confusión y es necesario aclararlo para evitar decepciones. Así pues, repito: no son cuentos.

Este sería en cualquier caso un problema menor, de no ser porque además de no esconder cuentos en su interior, tampoco estoy muy segura de que el libro sea adecuado para niñas. Desde luego, no es un libro para niñas y niños pequeños. Quizás a partir de 8 o 10 años podrían interesarse en una lectura acompañada. Pero me parece más un libro para adolescentes o incluso para jóvenes (y no tan jóvenes) adultos.

Tampoco se trata de que las historias o el lenguaje sean excesivamente complicados. ¿Por qué digo entonces que no es un libro adecuado para las niñas? Sencillamente porque no estoy segura de que haya sido escrito pensando en ellas. Me parece más bien un libro dirigido a los padres de mi generación, preocupados por la falta de referentes femeninos positivos en los libros infantiles. El propósito es loable, pero uno no puede escribir un libro infantil pensando en que está escribiendo el libro definitivo que los padres van a querer que lean sus hijos. Los interlocutores no son los padres: son los niños.

Eso no quiere decir que la nota biográfica no sea un género adecuado para trasladarlo a la literatura infantil. Como ya hemos visto con el cuento de Amelia Earhart, es posible escribir un buen cuento biográfico para niños. Lo que me falla aquí más bien es el exceso de didactismo. Siento ser dura, pero me cuesta mucho encontrar el hecho literario debajo de un texto con un tono panfletario tan marcado como este. Y los panfletos no son lecturas deseables tampoco para las niñas.

Pero, en mi opinión, lo que he encontrado más negativo y problemático de todo el libro es el criterio que se ha utilizado para seleccionar a las mujeres cuyas vidas quedan retratadas en este volumen. Se agradece, para variar, el esfuerzo por incluir mujeres procedentes de distintas culturas. Sin embargo, no consigo localizar la apuesta por la «rebeldía» que clama el título. Está Rosa Parks, sí. Y Virgina Woolf y Frida Kahlo. Y hay muchas mujeres en este libro a las que adoro. Pero, ¿Margaret Thatcher? ¿Evita Perón? ¿Catalina la Grande? ¿Michelle Obama? ¿Really? ¿Nos hemos vuelto todos locos? ¿Desde cuándo puede Margaret Thatcher aspirar a ser un ejemplo para una niña rebelde? ¿Alguien ha leído en qué términos tan poco críticos ha sido elaborada la efigie de la Dama de Hierro, por ejemplo? ¿O la de Evita Perón?

cuentos feministas

Y si hay algunas mujeres que sobran, hay omisiones flagrantes para la educación de cualquier buena rebelde que se precie. ¿Dónde está Aleksandra Kollontái? ¿Y Rosa Luxemburgo? ¿Dónde se ha quedado Emma Goldman?

Queridas niñas y no tan niñas del mundo: si ustedes quieren ser rebeldes no lean la biografía de Astrid Lindgren que esconde este libro. Ni la de Virginia Woolf. Ni la de Jane Austen. Lean mejor Pippi CalzaslargasOrlando y Orgullo y prejuicio.

Ea.

 

Fuente: Yo, mi, me, conmigo

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